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Los prompts: agentes de significado en la relación humana con la tecnología.

  • Foto del escritor: Hilda Saray Gómez González
    Hilda Saray Gómez González
  • 10 mar
  • 4 Min. de lectura

Por Hilda Saray


Nuestra inmersión en el mundo digital ha sido gradual y casi imperceptible. Cuando acordamos,  ya estábamos interactuando con la inteligencia artificial como si fuera natural la humanización que hacemos de Chat GPT, Claude, Gemini, Grok… y entonces “platicamos” con las plataformas, les pedimos consejo, buscamos datos.


En la brevedad de nuestra experiencia con la IA -Chat GPT apenas en noviembre de 2022 se volvió de acceso abierto-  hemos advertido, en  perspectiva, que siempre hay un más allá en las posibilidades de contacto con las plataformas. Este más allá tiene una de sus referencias más populares en los prompts, un concepto que se ha ido incorporando a las conversaciones cotidianas.


El prompt es la estrategia que seguimos para establecer contacto con la Inteligencia Artificial. Se trata de una construcción lingüística que expresa lo que deseamos saber, descubrir, obtener. Como todo proceso, requiere del ensayo y del error y aplicar los hallazgos en múltiples iteraciones.

Nuestra relación con la IA ha estado siendo un proceso de “espejo”. Construida con base en los principios operativos de la inteligencia humana, la inteligencia artificial sigue paso a paso la huella intelectual y expresiva de su origen. No en balde el filósofo francés Eric Sadin conceptúa a la IA como el super yo del siglo XXI. En su libro homónimo, Sadin señala tres facultades de la IA: interpretar, sugerir y manifestar autonomía decisional,  tres operaciones que en su origen humano se transforman en la construcción de una civilización algorítmica.


Desde esa perspectiva, y para efectos prácticos, es muy importante tener claro que las plataformas de IA no son buscadores a la manera del primer Google que conocimos hace 30 años, sino que su funcionamiento da como resultado una gran variedad de productos en soportes textuales, de imagen, sonoros y  audiovisuales, entre los más populares.


Esta consideración básica es determinante para dimensionar lo que la IA puede hacer por nosotros en actividades profesionales, académicas, de negocio o entretenimiento. La segunda consideración de base es cómo establecemos contacto, cómo solicitamos un producto, cómo damos una indicación a la IA. Y ahí aparece el prompt multicitado.


Un prompt es una instrucción, una pregunta o un discurso contextual que expresa una búsqueda y es ahí donde aparece la parte más interesante de este proceso. La cultura humana tiene muy claro que de la calidad de la pregunta, del establecimiento ordenado de lo que se busca, depende la respuesta y el hallazgo.


En este sentido, el prompt resume una disposición de búsqueda, una expresión dialógica que hace referencia y proviene de lo que hemos construido como lenguaje ser humano/máquina. Dado que la lógica de la IA es reflejo de la lógica humana, es preciso que los prompts expresen claramente lo que se necesita saber y construyan una expresión lógica y contextual robusta.


La experiencia ha demostrado que en la construcción de prompts se requiere cumplir con algunos aspectos que permitirán obtener resultados satisfactorios en relación con lo que se busca o consulta, algunos de estos aspectos son los siguientes: establecer un rol (el papel que se está jugando, cuál es la perspectiva desde la que se espera la respuesta: como especialista, como profesora, como consultor o cualquier otra que se precise). También se precisa establecer cuál es la intención: para qué va a servir la información que se busca, cómo se va a aplicar, en qué contexto debe entenderse, a esto se le conoce como contexto. Es preciso que la redacción de un prompt también incluya claramente la tarea a realizar: buscar, construir, relacionar, resumir o analizar documentos u otros productos, integrar conceptos, buscar soluciones, diseñar proyectos. Se recomienda, asimismo, incluir los criterios específicos respecto a cómo se solicita la presentación e integración del resultado: en un informe, un cuadro sinóptico, un proyecto con apartados específicos.


Este formato: rol + intención/contexto + tarea + formato de salida es uno de los básicos y constituye una posibilidad para comenzar una práctica consciente y consistente de relación con la IA. Compartimos un par de ejemplos que lo ilustran:


1.       Piensa como profesora universitaria de comunicación. Necesito explicar a estudiantes de primer semestre qué son los derechos digitales en el contexto latinoamericano. Elabora una explicación clara y didáctica e incluye ejemplos actuales. Preséntalo en formato de guía de clase con subtítulos.

2.       Actúa como consultor en cultura digital. Estoy diseñando un taller para docentes de secundaria sobre alfabetización mediática. Diseña una propuesta de sesión de 90 minutos con objetivos, actividades y materiales. Entrégala en formato de planeación didáctica.


La práctica, y aun el diseño de prompts, es una tarea de alfabetización mediática que se incorpora a la práctica digital  de todos los días; al igual que otras herramientas de reciente cuño en nuestra relación con la tecnología, precisan de la instrumentación de criterios éticos en los que se incluye la verificación de la información con fuentes validadas, el pensamiento crítico, el cuestionamiento y anulación  de sesgos de todo tipo y sobre todo, conservar siempre y al final de cuentas, la responsabilidad humana en todo el proceso.

 


 
 
 

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